RECONOCER EL RECONOCIMIENTO

  Nos han enseñado a ser personas independientes, autosuficientes... a ensalzar las virtudes y esconder las debilidades. 
Virtudes y debilidades... características que vivimos como universales y, sin embargo, son totalmente dependientes de la cultura y el tiempo en que se vivan. Incluso puedes utilizar una debilidad como medio para conseguir algo...convirtiéndolo en una virtud. 

En toda esa vorágine de opuestos, de lo que hay que ser y lo que no, vivimos obcecados en esa "falsa" imagen de seguridad. 

Pero ¿qué pasa cuando, por ejemplo en el trabajo, alguien nos felicita por el trabajo bien hecho?

Eso siempre gusta, eso nos llena de orgullo, eso te hace cosquillitas en el cerebro e hincha un poco tu ego. 

Eso te reafirma. 

¿Y no estaba igual de bien antes de que te lo dijeran? ¿Necesitas acaso que te lo digan?
La respuesta es sí. O a medias.
No es una necesidad, pero aún la persona más segura del mundo valora que su esfuerzo no pase desapercibido. Al final todos valoramos la aceptación. Al final no somos tan autosuficientes.

Al final...solo somos. Y somos más completos con otros. 


Entradas populares